skip to main |
skip to sidebar
Anoche hubo una gran fiesta. No se trataba de una fiesta como tal pero estaba implícito que así sería. Manzanilla, quizá el restaurante más emblemático de Ensenada y punto de reunión del círculo gastro-enológico, abrió sus puertas por última vez en su actual locación. Después de casi nueve años en ese lugar decidieron mudarse. Tres semanas aproximadamente no habrá Manzanilla en Ensenada. No se congregó una cantidad de gente mayor a lo normal, pero eran puros amigos (y yo, ja) quienes ahí estaban. Una noche un tanto nostálgica no parecía diferenciarse de cualquier otra noche, hasta que llegó un trío norteño a ambientar el lugar, los rollos de papel de baño empezaron a volar y las fotos aparecieron por todos lados.
Alrededor de las 4 a.m. tuvimos que llevar a un amigo, quien trabaja en la barra del Manzanilla, a su casa en calidad de bulto. Aún quedaban algunas personas. Vaya usté a saber a qué hora terminó el festejo. Una noche especial.
Finalmente, después de algunas complicaciones y de un malestar de "La Tesorito", he visto Arráncame la Vida. Debo decir que me decepcionó un poco. Esperaba algo más, no sé por qué. Me pareció buena, no me malinterpreten, pero para ser la mayor superproducción mexicana de todos los tiempos... Comenzando por la edición pudieron haberse hecho cosas mejores. La actuación de Gimenez-Cacho me pareció muy buena, la de Ana Claudia buena a secas y la del Chema... también buena a secas, pero me parece que el personaje es complicado: un director izquierdista anti-sistémico no puede ser alguien muy vivaz, supongo, por lo que se ve un tanto acartonado.
En resumen: recomendable, sí, pero nada excepcional.
Hoy en Viento estarán Paralelo y Sano's Steak House con un dueto de jazz (creo), por lo que estará sumamente bien. Ya les contaré.
El otro día fui a Santo Tomás y probé algunos de sus vinos. Nada fuera de lo común mas que un vino tipo oporto que sólo venden en ese lugar, no lo encontraremos en ninguna otra tienda. Estaba bueno y es raro ver un oporto por acá, sólo ellos y Bibayoff lo tienen por ahora, aunque hay quienes están jugando un poco con eso. El famoso Único de Santo Tomás sacó medalla de plata en Bruselas este año, valdrá la pena probar esa cosecha. No había visto el Tardo, un late-harvest que, me parece, nadie más hace en México. Tienen uno de Merlot y uno de Valdepeñas o alguna uva similar. Procuraré probarlo para informarles. Ahora, si quieren gastar un poco más, el Misión 1888 está hecho con las plantas más viejas de Santo Tomás, por su 120 aniversario, por lo que debe ser algo interesante. Cuesta 1200 pesos más o menos. Nada comparado con el Balché Cero que cuesta 2400... hay quien dice que vale la pena, pero esperaré a que alguien me invite una copa para probarlo.
Acabo de enterarme de las granadas en Morelia. No suelo escribir al respecto en este blog, como bien saben, pero me indignó en realidad. Ese tipo de atentados son una declaración de guerra entre la ciudadanía y el narco y otros grupos de delincuencia organizada. ¿Hasta cuándo los ciudadanos nos quedaremos sentados viendo y tolerando este tipo de eventos? Marchas no sirven de nada, le duela a quien le duela. Comenzar por denunciar cualquier delito conocido, tan cercano como sea el infractor. ¿Queremos vivir junto a esa gente?
Ensenada me ha dado muestra de tranquilidad y confianza. La gente aún confía en los demás y se puede vivir. Siempre había dicho que no saldría del D.F. pero Ensenada se perfila para ser una buena opción de residencia en un futuro...
Ida a San Diego, días pesados, visita de la familia... Diversas razones me restaron tiempo para escribir por acá pero estoy de vuelta.
Fuimos a ayudarle a Pau Pijoan, de Vinos Pijoan, a moler la uva. Aprendí muchísimo. Nos puso a inocular la levadura (reactivar las levaduras seleccionadas que vienen inactivas) que es un tanto delicada, tomar algunas mediciones, remontar los tanques para fomentar la maceración... Se rompió el despalillador a la mitad de la molienda, lo que resultó ser un relajo... En fin, padrísimo. Como paga nos dio una botella de vino a cada uno (Efraín, un amigo del D.F. que conocí por acá, y yo). Si no han probado sus vinos, debo recomendar el Doménica. El Silvana es un buen blanco también. Todos sus vinos llevan los nombres de sus tres hijas (Silvana, Paul(inh)a, Doménica), su esposa (Leonora) y su madre (Mara).
Con mis familiares por acá fui a visitar Bibayoff y Barón Balché. Bibayoff es propiedad de una familia rusa. Fueron los rusos unos de los principales promotores del vino en México hace ya algún rato. Tienen un Zinfandel cuyas barricas rellenan con oporto que me pareció genial, compré una botella. Balché tiene cosas muy malas y las rescatables tienen un precio muy elevado para lo que son. Su línea premium no la he probado. Dicen que es muy buena, pero cuando cuestan 1200 pesos o 2400 una botella, dependiendo del varietal, uno espera que alguien le invite una copa algún día. El cero es un nebbiolo que cuesta 2400 pesos... No sé qué sea tan especial en él como para disparar el precio de tal manera. Hoy me dijeron que sí vale la pena, pero yo soy escéptico...
Los quesos de Ramonetti... Creo que ya lo había comentado, pero me parecen fantásticos. El lugar es paradisíaco. En medio de un valle y sin nada alrededor, el atardecer trae consigo toda la calma del mundo.
Me quedaré por acá un par de semanas más para terminar el vino con calma. Vuelvo por ahí del 5 de octubre. Quizá vaya postergando la fecha hasta quedarme ya definitivamente por acá... jaja.
Cabe aclarar: La "loca", como la apoda mi amigo el quejoso, es una mujer bastante alternativa y que disfruta la fiesta con singular alegría. Anoche terminé en mi casa como a las 4:30, por lo que dormí como tres horas y media. Es guapa y vegetariana, pero a todo dar.
Acabo de recibir información fidedigna dándome a conocer de una gran exposición que se llevará a cabo durante los próximos días en la Cd. de México. Les cuento para que aparten sus boletos en cuanto salgan a la venta en los próximos días.
En el Antiguo Colegio de San Ildefonso, tan sólo por unos días (debido a la fragilidad de las piezas exhibidas) se mostrarán, por única ocasión, dos (sí, leyeron bien, dos) piezas sin parangón. ¿Nadie había oído nada al respecto? Bueno, pues les informo. Las piezas, por si aún no lo imaginaban, son nada menos y nada más: ¡la mismísima pata de caballo en salmuera junto con la mano de Obregón! Sí, la pata que representa el .3 de caballo que no murió durante la inundación que dejó sin vida a 552.7 caballos hace unas semanas podrán admirarla ahí. Después de esa corta temporada emigrarán a diversos países, mas es improbable que vuelva a México. ¡No la dejen pasar!
Después de este informe casi confidencial, volveré en los próximos días a comentar sobre vinos y chelas y la vida ensenadense.
Por cierto, me inscribí a un curso de cata. Ya había tomado uno, pero para reafirmar conocimientos y descubrir algo nuevo por ahí quizá. Ayer fue el primer día, hoy y mañana serán el resto de las clases. Estuvo divertido PERO, lo que realmente marca la diferencia es que están ahí un par de hijas de un par de vinicultores de la región... Psssssss... Ya con eso vale la pena. Tal vez ya me quede a vivir por acá, todo depende de lo que me ofrezcan esas mujeres, jaja.
Debo decir que San Diego fue una muy grata sorpresa. No esperaba que hubiera mucho más que el zoológico y sea world. El Balboa Park es algo precioso, un parque construido por los españoles que fue decretado, desde un principio, área recreativa, por lo que permaneció como un gran parque cultural y recreativo. Muchos de los edificios que ahí se encuentran son ahora museos y hay una réplica de The Globe, el antiguo teatro londinense. En el centro, el Gaslamp Quarter es la zona de restaurantes, bares y cafés. El malecón está infinitamente mejor aprovechado que el de Ensenada (por compararlo con mi hogar actual). El USS Midway, un portaaviones que fue convertido en museo... inmenso y muy interesante.
Algunos pueblos alrededor también son muy bonitos. Encinitas es el mejor ejemplo. Son como dos calles, pero la calle principal está muy bonita y llena de cafecitos y un par de wine bars que, sinceramente, no esperaba en ese pueblo tan pequeño. Grandes vinos los que manejaban ahí.
Ya entrados en el tema de los alcoholes, una breve reseña de los vinos y cervezas del lugar. Vinos sólo probé dos, en Encinitas de hecho: un Pinot Noir del Russian River (reconocido como uno de los mejores valles para cosechar Pinot Noir por ser más fresco que el resto de CA) y un Zinfandel de un productor local. El primero estaba delicioso, el segundo estaba bueno a secas. Una ensalada de pechuga de pato y un plato de quesos buenísimos.
Las cervezas... Funciona como cuando uno va solo a comer a un restaurante y se le antojan tantas cosas que no puede decidir. Es mejor ir acompañado para poder compartir platos distintos. Grandes cervezas en barril y en botella... En México ya quisiéramos tener algunas de esas botellas y acá tienen cientos de ellas en barril. Un bar con 115 barriles distintos fue mi primer acercamiento a la cerveza en esta ciudad.
Fui al tour de la cervecería Stone. Gran lugar. Nunca lo imaginé así. Tienen un restaurante con platos un tanto extrafalarios (lo que me dijeron fue: si la gente viene aquí a pedir cervezas especiales, ¿por qué la comida no lo sería?): hamburguesa de búfalo, taboule de cebada malteada y, más tarde, mac & cheese con cerveza fue lo que yo comí. Digo "más tarde" porque me quedé ahí un largo rato dado que los miércoles proyectan películas en una pantalla en el jardín... No recuerdo el nombre de la película, pero sumamente divertida.
Gran viaje. Grandes lugares. Grandes vinos. Grandes cervezas.