lunes, 27 de octubre de 2008

Turismo

Ya de regreso en el D.F. y sin mucho que hacer por el momento (la tesis pero equis) me he propuesto comenzar a explorar rincones de esta ciudad y reseñarlos en este blog. Desde lo under hasta lo elegante pasando por lo clásico, todo entra en este proyecto con la única excepción de antros. Bares, cantinas, pulquerías, restaurantes, museos, callejones, cafés, librerías, tiendas, edificios, etc., etc., etc. Quien guste proponer lugares o acompañarme a alguna de dichas visitas será bien recibido. La primera, todo parece indicar, será a El Imperial, un salón/bar que, según he escuchado, es casi clandestino y donde se presenta rock alternativo y música electrónica, dependiendo del evento. Miércoles o jueves, aún a discusión. Pue'que mañana vaya a los Dinamos por un curado... Así ire avisando de mis siguientes visitas por si gusta alguien apuntarse.

viernes, 24 de octubre de 2008

Anoche, en un preámbulo de mi despedida, fui al Muelle Tres. Cené una crema de almeja bastante buena y, al enterarme que había Opah como pescado del día, tuve que sacrificarme a comer una vez más en el día. La Opah es un pez bastante grande, redondo y de color café/rojizo que, en teoría, posee distintos tipos de carne dependiendo de la zona de su cuerpo. Podría entenderse esto como una res, cuyos distintos cortes poseen sabores y texturas distintas. Ya había escuchado de la Opah, por lo que no podía quedarme con las ganas de probarla. El sabor es riquísimo, osea que no me arrepentí. La consistencia es firme y bastante suave. Una aportación más de Ensenada a mis encuentros culinarios. Me faltó probar la almeja generosa o "chiluda", aunque dudo que el sabor difiera significativamente del de otra especie de almeja, simplemente resulta más... curiosa, digamos.

Fotos de la opah:

martes, 21 de octubre de 2008

Wine Spectator

Considerando que mañana miércoles iremos a embarricar el vino y con eso quedará todo listo y el mundo del vino comenzará a alejarse momentaneamente mientras vuelvo al D.F. a chambear, he decidido suscribirme a Wine Spectator online. Estoy de acuerdo en que todas esas catas de cientos de vinos y las calificaciones de los mismos son un tanto absurdas pero siempre es bueno tener una escala de comparación... Además tiene artículos buenos y cosas útiles. En fin, para celebrar mi nueva suscripción les dejo el Top 10 del 2007 (el Top 100 2008 saldrá a mediados de noviembre).

Rank-Score-Price-Wine

1 98 $80 Clos des Papes - Chateauneuf-du-Pape 2005
2 95 $35 Ridge - Chardonnay Santa Cruz Mountains Santa Cruz Mountains Estate 2005
3 95 $49 Le Vieux Donjon - Chateauneuf-du-Pape 2005
4 95 $79 Antinori - Toscana Tignanello 2004
5 95 $60 Two Hands - Shiraz Barossa Valley Bella's Garden 2005
6 95 $90 Chateau Leoville Las Cases - St.-Julien 2004
7 97 $150 Tenuta dell'Ornellaia - Bolgheri Superiore Ornellaia 2004
8 95 $80 Mollydooker - Shiraz McLaren Vale Carnival of Love 2006
9 95 $125 Robert Mondavi - Cabernet Sauvignon Napa Valley Reserve 2004
10 99 $250 Krug - Brut Champagne 1996

Falta ahora encontrar dónde conseguirlos en el D.F. y alguien que guste apadrinar - y con ello financiar - mi cava.

sábado, 18 de octubre de 2008

Últimos Días

Ensenada me ha regalado en los últimos tres días dos espectáculos maravillosos (por forever que suene). El miércoles hubo una luna llena enorme y tan brillante que parecía naranja. No sé a qué se debió pero creo que nunca en mi vida había visto una luna tan grande. Ayer, viernes, hubo tanta neblina que parecía que alguien había regado espuma de rasurar sobre el mar. La Isla Todos Santos, que normalmente se ve en el horizonte no tan lejano, sólo asomaba la punta más alta. Por desgracia no tengo fotos de ninguno de los dos fenómenos, creo.

Ahora me dispongo ir a un concierto de Troker en una pizzería llamada Covellis, a la que no he ido y donde dicen que las pizzas son muy buenas. Un buen jazz y una buena pizza... ¿Qué tal? Sólo faltaría un poco de vino pero seguro tienen también pues está en los terrenos de la antigua embotelladora de Santo Tomás. Faltaba más. Por suerte la lacteovegetariana me recordó del concierto, si no lo hubiera olvidado.

viernes, 17 de octubre de 2008

Varietales

He llegado a la conclusión de que el Tempranillo no es mi varietal favorito... Aunque es rico, es muy dulce y tiene aromas a plátano y frutas raras que me perturban un poco. No seré un ferreo enemigo del mismo pero, definitivamente, no seré su ídolo. Prefiero el grenache, el pinot noir (aunque no hay por estas latitudes), el zinfandel de vez en vez y, últimamente, el petit syrah y el carignan. El cabernet no me vuelve loco, aunque hay algunos que me parecen muy buenos y en mezclas suele aportar parte importante de la potencia y complejidad de un vino... El merlot... En fin, hay muchos más como el nebbiolo que sin duda me gustan, pero depende de las características de la uva misma más que del varietal... ¿Por qué todo esto? Porque hoy probé el Cena de Gala 2006, que me habían presumido un par de personas, y no me gustó tanto. Rico, pero es tempranillo y pues no... Como diría mi tío criticando el tempranillo de Macouzet "sabe a jugo de uva con alcohol añadido". Evidentemente creo que exagera pero sí llega a ser demasiado dulce por momentos. Cuestión de gustos en varietales y de acompañamientos en la comida...

Unas fotos:

miércoles, 15 de octubre de 2008

Viñedos Malagón

Ayer, lunes, visité el Rancho Malagón. Poco había escuchado de ellos y sus vinos, por lo que tenía mis reservas sobre ir. Un gringouu compañero del curso de la escuelita nos dijo que había ido a ayudar a pizcar la uva y que tenían muy buenos vinos. Decidimos ir.

No hay muchos señalamientos, pero no es tan difícil llegar. Una vez ahí parecía que estaba cerrado, pero habíamos hablado para preguntar si podíamos ir y decidimos escabullirnos. Varios perros dormidos cuidaban el lugar pero, por suerte, resultaron ser amistosos. El lugar no es nada sofisticado, como la mayor parte de las "vinícolas" locales. Un cuarto con unos 38 tanques cúbicos de plástico abiertos con el mosto fermentando, una bodega, un tiradero... en fin. Nathan, el dueño, y Efrén, su mano derecha, estaban por ahí y comenzaron a platicarnos un poco del lugar. Creímos que ahí terminaría todo, quizá probando sus vinos y listo, pero no fue así.

Nathan, un gringo/mexicano, nos invitó a probar sus vinos. Fuimos a la sala de degustación donde no había ningún sacacorchos... Nos dirijimos, a bordo de un pequeño 4x4 y a lo largo de varias hectáreas, a la casa: un antiguo rancho de tres edificios que fue convertido en hotel de cuatro cuartos y una sala con cocina completa. Ahí probamos los vinos.

Equua 2006: 70% grenache y 30% petit syrah. Sobresalen las notas frutales del grenache aunque opacadas por la potencia del PS. Un poco dulce por momentos. Quizá vaya bien con uno de esos chiles rellenos con un poco de frutas secas (se quedó en mi mente pues Efraín preparará eso en un curso que dará próximamente por acá).

Equua 2007: 80% grenache y 20% petit syrah. Se resalta el sabor del grenache para darle el lugar justo a las plantas principales del rancho, con más de 40 años de edad.

Malagón, Reserva de la Familia 2006: mezcla de grenache, cabernet sauvignon, merlot y petit syrah. Más de la mitad de la mezcla está ocupada por el grenache, pero presenta más complejidad que el equua. Es el único vino mexicano con 92 puntos en wine spectator. Definitivamente un vino para acompañar alimentos fuertes, al igual que la añada siguiente.

Malagón, Reserva de la Familia 2007: mezcla de los mismos varietales pero se invierten las proporciones del cabernet y el grenache, dominando ahora el cabernet para marcar la diferencia entre el equua y el reserva. Un vino aún verde (todavía no se libera al mercado) pero de mayor complejidad. El vino favorito de Nathan hasta el momento.

Ambos vinos me gustaron más en la mezcla del 2007, aunque los cuatro me parecieron muy buenos. Más potentes que muchos de los vinos que se hacen en el valle. Llevan vinificando desde el 2005 y han logrado abrirse puertas en Estados Unidos y ganar los 92 puntos de WS en tan poco tiempo. No es cosa de suerte, desde hace diez años comenzaron a rescatar viñedos y a construir pozos, lo cual requiere mucho trabajo, paciencia y visión a futuro.

Estuvimos ahí casi cuatro horas. Una visita que pude no haber realizado me permitió conocer un par de los mejores vinos mexicanos, los cuales estaremos viendo con más fuerza en un futuro cercano. Lo mejor es la simpleza de Nathan (de unos 35 años más o menos) y su visión de conjunto del valle y el vino mexicano en general. Muchos ven por su propio vino y por ser el mejor de México, él ve por difundir y sacar adelante al vino mexicano y por competir con vinos a nivel mundial.

Aplausos y una sincera disculpa a esta vinícola a la que discriminé un par de veces que escuché su nombre antes.