lunes, 2 de febrero de 2009

Creo que todos lo sabíamos desde mucho tiempo atrás pero ahora Fox lo confirmó de viva voz y es un acto tan cínico y desvergonzado que no tengo mucho que decir al respecto:

http://www.reforma.com/nacional/articulo/482/963684/?grcidorigen=2

Olvidé que se requiere una contraseña... Ahí va:

Encargué Los Pinos 6 años.- Fox

El ex Presidente aseguró que durante su estancia en Los Pinos le encargó a alguien la oficina

Fernando Paniagua

Querétaro, México (1 de febrero de 2009).- El ex Presidente Vicente Fox sugirió ayer a los Alcaldes panistas salir a la calle para apoyar las campañas de los candidatos de su partido y dejar encargadas sus oficinas como, aseguró, lo hizo él durante su estancia en Los Pinos.

"Ustedes, estos seis meses, tienen que andar en la calle, no en el escritorio, no en la oficina. Ahí encárguenle a alguien la oficina. Yo encargué por seis años la oficina ahí en Los Pinos a alguien. Muy poco tiempo estuve ahí", comentó en el marco de una reunión de la Asociación de Alcaldes de Acción Nacional.

El propósito, detalló, es recabar información, mediante encuestas y el propio contacto con la población, que pueda serle útil a los candidatos del PAN.

"Por favor, no tengan miedo de pasárselas (las encuestas) al abanderado del PAN. Con tres días que salgan, y me parecen pocos, a la semana, que salgan a la calle a estar con la gente, van a escuchar qué es lo que tenemos que darle a esos ciudadanos para que nos brinden su confianza", aconsejó a los Alcaldes.

Incertidumbre

¿Qué hacer cuando uno de tus mejores amigos, en quien confías y en cuyos juicios crees, te dice que alguno de tus planes de vida no le parecen los mejores? Después de que me dijera, tras unas chelas, que yo le parecía el más inteligente del grupo y que ya debiera comenzar a hacer uso de ello, le conté que llevaba algunos días investigando sobre irme a estudiar enología en España y me contestó algo así como "Tú le debes más y puedes hacer más por la sociedad. Estarías desaprovechando tu intelecto". Es el eterno dilema que he tenido desde que una estúpida prueba de aptitudes me reveló la fantástica noticia de que yo era bueno para lo que quisiera, ¡gran ayuda!

Toda mi vida había pensado que uno debía hacer lo más que pudiera por la sociedad. Desde hace poco tiempo, sin embargo, esa idea comenzó a cobrar menos sentido. ¿Para qué, para qué otros se encarguen de modificar y echar a perder tus planes? ¿Para pasarte la vida peleando con el resto? Creo que el único sentido de la vida es disfrutarse, obviamente sin hacer menos a los demás y ayudando en lo posible pero no a punta de lanza. Por eso preferiría irme a estudiar enología. Sin embargo, la espina de lo "socialmente responsable" y del "desaprovechamiento de intelecto" en esa carrera aún está clavada dentro de mi mente.

¿Qué haría usted, estimado lector? ¿Pasión y diversión o responsabilidad y auto-exigencia? ¿Enología o política?

domingo, 1 de febrero de 2009

Me gusta cuando creo que ya se terminó mi cerveza y me doy cuenta que aún queda una parte en la botella que no cupo en la copa/vaso. Eso acaba de pasarme con una Gouden Carolus Christmas -no es mi favorita pero me encanta, no me cansaré de decir que huele y sabe a la puritita Navidad embotellada- y fui sumamente feliz. Creo que es un sentimiento parecido al que despierta el creer que una película malísima todavía durará un buen rato más y termina de pronto o al pensar que llegamos al final de un libro y descubrir que hay un pequeñísimo capítulo aún.

Pd. Tengo un par de cervezas sumamente especiales (Brother Thelonious, en honor a Thelonious Monk, y Rogue XS Imperial Stout) que he traído de mis últimas visitas al gabacho. Pueden apuntarse en una lista y decidiré quién -uno, si no me dejan sin nada- es digno(a) de probarlas.

Entre tamales y cerveza tendré que ir a pegarle a la pera aún más tiempo...

sábado, 31 de enero de 2009

Pasatiempos

Ayer descubrí un gran, gran, graaan pasatiempo. Se trata nada más y nada menos que de la pera de box. Pusieron una pera y un costal en mi gimnasio y decidí inentar, por primera vez en mi vida, pegarle a la pera. Comienza siendo todo un reto coordinar y pegarle más de una vez sin que se vaya de lado -como si alguien en vez de pegarle la hubiera girado- y con ritmo. Después de un rato uno va hallándole el modo y se transforma, como todo buen reto, en algo casi adictivo. Ahí seguiría si no hubiera llegado un entrenador a decirme que no iba a aguantar los hombros al día siguiente -hoy-. Llevaba yo una hora y cuarto pegándole a esa cosa. Hoy fui una vez más y resultó ser una gran opción cardiovascular: cerca de mil calorías en poco más de una hora.

Terminé de leer dos novelas gráficas -comics, si prefieren- bastante buenas: Bone 9 (no, no he leído los ocho anteriores aunque ya está dentro de mis planes) y Black Hole, la historia de un grupo de adolescentes en un pueblo que se contagian de un extraño virus y el desplazamiento que eso les ocasiona... Te atrapan tanto que tuve que parar por unos días mi lectura de The Book Thief. Ahora retomé la lectura de éste último -un bestseller narrado por la muerte durante la Segunda Guerra Mundial bastante ameno- y comenzé la de Maus, otra novela gráfica ganadora del Pulitzer.

jueves, 29 de enero de 2009

¿Vieron que volvieron las Pizzerolas? Por fin alguien verdaderamente inteligente se dio cuenta que no eran lo mismo esos espantosos Doritos Pizzerolas que las Pizzerolas originales. Ire a buscarlas a cada super del D.F. (aunque no las coma, sólo para tenerlas con todo y su bolsita retro).

Al Teléfono

Odio hablar por teléfono desde hace muchos años. Desconozco el porqué pero así es. Soy fan de mandar mensajitos interminablemente pero detesto hablar. A veces no contesto cuando me hablan porque no quiero hablar en ese momento, no necesariamente con esa persona en particular sino simplemente hablar. Siempre -desde que recuerdo- he preferido escribir. Creo que me expreso mejor de ese modo. Eso de ordenar mis ideas y hablar no se me da; fluyen más facilmente las ideas mientras escribo. "Say whatever... 'cause it's always going to be wrong", le escribí el otro día a IZ en una polaroid que ahora forma parte de su colección (me encantó tu idea). El mayor arrepentimiento -quizá el único- de mi vida fue no decir lo único, lo más importante que debía decirle a alguien en el momento en que debía, cuando podía.

Todo esto iba para decir que no sólo odio hablar por teléfono sino que odio aún más hablar por teléfono y escuchar mi eco. Sé que soy yo pero no es la misma voz que escucho salir de mi garganta. Me parece una voz horrible y hace que no sepa cuál es mi verdadera voz, cómo la escucha el resto de la gente. Alguna vez una maestra me dijo que debía ser locutor de radio y me pareció que en efecto mi voz era parecida a la de algunos de ellos pero a veces, al escucharla por el teléfono o en un micrófono, me resulta pavorosa.