martes, 13 de mayo de 2008

9 semestres después...

Hoy fue, oficialmente, mi última clase en el ITAM. No únicamente de este semestre, sino del fin de los tiempos (bueno, al menos de la licenciatura... nunca sabemos si volveremos). Ahora falta la tesis. Ya comencé a acomodar una base de datos que promete brindar laaaaargas horas, días, quizá semanas, de diversión. Armarla luce caótico... Ya les platicaré.

domingo, 11 de mayo de 2008

Esto NO sabe a mierda...

Esto, creo que pocos sabrán lo que es. ¿Arroz inflado, una palanqueta de cacahuate...? ¿Otra oportunidad? Pues no, son granos de café. Su particularidad: han pasado por el tracto digestivo de una especie de felino de Indonesia llamado Civet. Comió las bajas maduras, las digirió y luego... sacó los granos aún cubiertos por algunas capas protectoras. Este café se limpia perfectamente, se tuesta ligeramente para no opacar los sabores resultantes de este proceso y se convierte en el café más caro del mundo. (¿Ustedes sabían que el café es el segundo bien con mayores transacciones financieras, después del petroleo? Yo me enteré ayer. Uno pensaría que es el acero o quién sabe q rayos, pero no... El buen café se vende por subastas, por lo que mueve una gran cantidad de dinero... Aplausos al café.)

Una tontería - pensarán algunos de ustedes -, pero no es así. Los ácidos estomacales fermentan un poco los granos y degradan algunas proteínas responsables del sabor amargo del café, por lo que el sabor y aroma resultante es de un café con muy poca acidez (la necesaria), nada amargo, perfectamente equilibrado y un tanto dulce. 100 g de este café pueden costar 100 dlls o más, por lo que, mezclado con el factor asco, se ocasiona que menos de 1500 personas en el mundo lo prueben durante el año. Pueden tomar muchas tazas, pero sólo son 1500 personas. Yo, ayer, me convertí en una de ellas.

Aquí, en México, se vende únicamente en un lugar llamado Plantaciones de Origen, la franquicia de una cadena española de cafeterías-bar. Los mejores cafés del mundo, las mejores cervezas y un ex-itamita de lo más amable bajo un mismo techo. Se perfila para convertirse desde hoy, o desde ayer, en uno de mis lugares favoritos y que visitaré con gran frecuencia. La taza de espresso de este café (la mejor forma de probar cualquier café) cuesta entre 85 y 95 pesos. Digo "entre" pues depende, raro en un café, si es robusta o arábica. Normalmente los cafés presumen de ser 100% arábica, pues su sabor es menos amargo, menos ácido, tiene menos cafeína y, simplemente, sabe mejor... Algunos añaden un bajo porcentaje de robusta tan sólo por la cafeína, pero normalmente no se usa. En este caso, el robusta posee mayor sabor y expresa mejor los aromas, por lo que también se vende tal cual. 85-90 pesos es poco comparado con los precios que alcanza en otros países.

Un café maravilloso. Probablemente no compre medio kilo de este café para prepararlo a diario, ya que saldría en unos 3800 pesos hacer eso, pero de vez en vez me escaparé por una taza. Prefiero pagar esos 90 pesos que 50 por un triple venti latte en la cadena conocida... ja (me gusta, sí, y más si de cantidad y no calidad se trata... pero prefiero el otro).

¿Que quién es el responsable de esta maravilla a quien no le pagan más que con café? Este animalito que quizá a algunos, como a mi, les resulte familiar aún cuando no hayan sabido nada sobre sus gracias...

viernes, 9 de mayo de 2008

Acabo de abrir una cuenta en gmail para correos más "formales" donde no sea tan bien vista una dirección como ysusidondeestas o lamole. Con ello, acabo de descubrir el modo de "chat" de los correos. Me confunde un poco, pero debo admitir que está bien chido. No comprendía la afición por el gmail, hasta ahora...

jueves, 8 de mayo de 2008

Es, ahora sí, muy probable que me vaya un par de meses (agosto y septiembre) a Ensenada a tomar un curso de enología. Quisiera irme un año completo al diplomado de la UABC, pero, a menos que consiga un trabajo en una bodega, se ve un poco complicado. Gracias a que mis intenciones parciales de trabajar se vieron frustradas, ahora me veo más cerca que nunca a esta posibilidad. Ya he estado averiguando algunas cosas y buscando algunos departamentos. Es cosa de saber bien el costo del curso y algunos detalles significativos, pero creo que, por lo menos, un par de meses estaré por allá.

Felicidad

Conviene actualizar, al menos cada cinco años, la lista de cosas por las que merece la pena vivir a la que acude Woody Allen en su clásico Manhattan. A efectos prácticos, sin embargo, el plantel de excelencias a que podemos recurrir, inspirados por el director neoyorquino (convertida casi toda su obra en una de esas razones por las que muchos hemos llegado a bastantes otoños), parecería incompleto. En mi caso, no siempre el lieder Beim Schlafengehen, de Richard Straus, interpretado por Kiri Te Kanawa, que ahora mismo suena en mi aparato reproductor (hi-fi, concretamente), sirve para hacer que uno pase un buen rato. Que es, en definitiva, lo que a las siete de la tarde de un día oscuro le pedimos a ese pedazo de mierda con incrustaciones de diamantes que puede ser la vida.

Maruja Torres

domingo, 4 de mayo de 2008

Respeten mi autonomía como duende de Elektra...

En las últimas semanas he bebido cual animal sin mañana. Entre mi ansiedad característica que no me permite tener algo enfrente y no comerlo/beberlo y un gran vacío interno que se adueñó de mi ser hace algún tiempo forman una combinación explosiva. Le debo una disculpa pública a IZ, a quien dije cosas que ni siquiera recuerdo en su totalidad, que no dije premeditadamente ni con intención pero que, ciertamente, no debí decir. Me pone realmente triste que haya sucedido.

Veo fotos mías con los ojos rojos cerrados casi por completo, cual tarado leproso deambulando por las calles en la Edad Media (no sé por qué me trae esa imagen a la mente) y me da repulsión. Me sorprenden los cambios físicos que puede ocasionar el alcohol. Es una etapa por la que pocas veces había pasado. Simplemente no va conmigo.

Por eso he decidido - y espero no olvidarlo - dejar de beber tanto. No por ello estaré peleado con el alcohol. Volveré, simplemente, a los ritmos racionales y coherentes que mantenía antes... Un par de copas de vino, un par de chelas, un par de curados de cacahuate (fue parte de lo que bebí ayer y recuerdo que estaba buenísimo), un par de vasos de algo más. Recobrar el respeto por mí mismo y por el mismo alcohol. ¿Qué puede apreciarse en un vino cuando se beben dos botellas? ¿A qué sabe un whisky o un mezcal después de media botella? Podría estar tomando bacardí blanc o un Petrus y daría exactamente lo mismo a esas alturas...

Las noches de queso y vino serán reestructuradas. Se trata de disfrutarlo, no de beberlo de fuentes bacanales... No volverán a verme en ese estado. He dicho.