martes, 16 de junio de 2009

1/4 de Paz

Había olvidado ese dolor profundo que carcome el pecho, el estómago y que se filtra por el abdomen. No es un dolor intenso como el de algún malestar físico, pero sí es un dolor más penetrante, sin remedio aparente. Mezcla de amor y coraje, de dolor y alegría... (Más amor que coraje y menos dolor que alegría)

Te leo. Me gusta, aunque termine condensándose en gotas de ácido escurriendo por mi interior, destruyendo órganos y tejidos a su paso.

Me fascina el presente e imaginar el futuro. He repetido ad nauseam la alegría que me domina, la ilusión que me invade, el deseo que me corroe. Pero me duele el pasado. Tú pasado y mi pasado. Te leo y me leo. Imagino cosas que conozco y otras que no me corresponden.

Me dueles. "Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor", diría Sabines. Me dueles pero me gustas. Me dueles pero me llenas. Me dueles pero no encuentro nada más fuera de ti que no seas tú. Me dueles con un dulce, suave dolor que me convierte al masoquismo.

¿En qué momento apareciste? Me tomó por sorpresa -sé que a ti también- y no estaba listo para soportar el dolor -no porque no quisiera hacerlo, pero es bueno estar preparado-. Aún así, me gusta recibir los golpes por ti y por mí, aguantar, berrear -aunque no lo entiendas-... quedarme contigo.

Me restituyo cuando, al final del día, me tomas entre tus brazos, cuando con el gesto indescriptible de ternura me envuelves, cuando duermes, cuando me haces tuyo y te hago mía y cuando, tras escapar de ese tunel de amargura, de ese oscuro y sucio pozo, me doy cuenta, una vez más, que te quiero.

¿Qué sería de mí sin ti, sin Estrella Polar, sin gomitas, sin palomitas en el cine y sin flores con olor a limpio? ¿Qué sería de mí sin tu amor?

martes, 2 de junio de 2009

Colmillo

Me enteré, en horarios de trabajo, de la trágica muerte de Colmillo. Miren que atropellar a un perro y escapar...

No es difícil recordarlo echado junto a la puerta principal, dormido, ignorando al mundo. Me hubiera gustado hacer lo mismo en algunos momentos.

A veces, cuando nos sentábamos en la escalera de la entrada, ahí estaba él. Casi nunca quería amigar pero, dentro de lo que cabe y gracias a IZ, creo que le caíamos bien. Acariciarlo dejaba las manos sucias y olorosas, pero aún así era algo que había que hacer. Era, objetivamente, un perro muy bonito.

Iba y venía como quería. Por años fue el emblema del ITAM. Me siento afortunado, realmente, de haberlo visto casi cada día durante los años que ahí estuve.

Imaginarlo sufriendo hasta que llegó al lugar donde lo "dormirían" es difícil. Puede sonar exagerado pero, lo confieso, estuve (aún estoy, un poco) al borde del llanto.

2 de junio de 2009 - Requiem in Pacem: Colmillo

domingo, 31 de mayo de 2009

Mi corazón explotó y arrojó mi razón hacia un rincón húmedo y sombrío, desde donde observa impoluta e incierta lo que sucede. Sabe que está bien, que así debe ser, aunque le desconcierta representar el papel de un espectador.

Sábado, domingo y lunes... mismas sensaciones: teatro, vino y cine. El miércoles ganando una botella de whisky blaugrana, buscando esos Papeles Inesperados y recorriendo calles aledañas, contagiado de emoción. Apasionado por un balón, un solo gol, más vino y la compañía idónea el jueves. Un largo trayecto el viernes y un sábado durmiendo en el cine, antes de sumergirme en aquel bunker para emerger al filo de la media noche.

Ojalá hubiera más semanas como esta.

viernes, 22 de mayo de 2009

Sammy

Todos nos hemos reído de Sammy y Miguel Luís en algún momento de nuestras vidas. Es chistoso ver a este par de individuos entrevistando a gente a la que no entienden. Es cruel, sin duda, y hay que decirlo con todas sus letras.

Acabo de enterarme de la "broma" que le hicieron en un programa de televisión hace unos días/semanas (no sé cuándo) y me parece que se pasaron de la raya.

Suelo quejarme de la CNDH y demás organismos protectores de los derechos humanos por algunas quejas que me parecen absurdas pero, esta vez, debo manifestarme en acuerdo con la Conapred al intentar velar por la dignidad de esta persona.

domingo, 17 de mayo de 2009

Ser asexual en un pueblo así no es fácil. Mujeres que se acercan en la esquina a invitarte a subir, miradas que se entrecruzan con tu piel de forma incómoda o programas de T.V. que buscan de las maneras más procaces despertar deseo. ¿Qué quieren de mí?

Podría pasar semanas, incluso meses, sin pensamiento o fantasía sexual alguna. Sería casi un alivio. Descansar. ¿Es mucho pedir? ¿Dependo de una epidemia de influenza para evitar el contacto de la gente?

Pido, de la manera más atenta, que dejen de hostigarme. No quiero nada con ustedes. Termino sintiéndome sucio aún después de lavarme y tallarme por días con jabón y desinfectante. Semanas después sigo creyendo haber sido violado por una simple insinuación.

No me interesan sus cuerpos y las sensaciones que puedan acompañarlos. Prefiero conservar mi salud física y mental.

Si no pueden alimentar la razón y dejar de lado su animalidad, por favor, no me toquen.

Sólo una mujer asexual, sabedora de la predominancia de la razón sobre la pasión, puede hacer a mi mente alcanzar el mayor orgasmo que el mundo vaya a conocer.

¿Dónde estás, mujer, oculta de las fútiles emociones?

viernes, 8 de mayo de 2009

Gracias a CentralElectoral.com

Me sorprende cuánta razón tiene este hombre. En verdad.