domingo, 5 de agosto de 2007

Rayos

Tengo una nueva serie de cuestionamientos para ustedes, fervorosos lectores de buen gusto. Estos me surgieron mientras estaba en un par de playas por las que he pasado en el último mes.

Primero. Si un rayo cae en el mar, ¿qué tan profundo llega? ¿Llega sólo a la superficie o se introduce más profundamente?

Segundo. Cualquiera que sea la respuesta a la pregunta anterior, ¿qué tan lejos se propaga la corriente eléctrica? Supongo que se propaga en ondas circulares, pero desconozco su diámetro.

Tercero. Si el rayo alcanza una profundidad X dentro del océano, ¿mueren algunos/muchos peces o hay algo que los protege? Yo nunca he visto peces achicharrados flotando en el mar, aunque también es cierto que nunca he estado dentro del mar durante una tormenta eléctrica y mucho menos cerca de uno de esos rayos.

Cuarto. La primera pregunta se elimina (supongo) si consideramos que existen teorías de que los rayos no "caen" del cielo sino que surgen de la tierra hacia el cielo por el diferencial de cargas. ¿Parten del cielo, parten de la Tierra o "parten" de ambos lados al mismo tiempo en un destello instantáneo?

Los dejo únicamente con eso para marcar mi regreso.

viernes, 20 de julio de 2007

Republika Slovenija

Después de unas semanas ausente de, éste, su blog, estoy de vuelta fugazmente para comunicarles parte de mi experiencia y luego partir a las tierras calientes (en todas sus connotaciones) cancunenses.

Para dejar en claro la excesiva tranquilidad con que se vive en aquel país basta describir la vida en su capital, Ljubljana. Una población de 276,000 habitantes ocupa un territorio realmente pequeño. La totalidad de su área turística y, quizá, un poco más allá que eso, puede ser visitado en, digamos, un día. Existen un par de museos y galerías con buenas exposiciones, pero estos pueden recorrerse en unas cuantas horas más.

La gente comienza a reunirse en los cafés, bares y restaurantes a la orilla del río desde las 11 de la mañana. Al parecer nadie tiene que trabajar ahí (mas que lo que atienden dichos lugares, claro está). El lugar, a pesar de su pequeña extensión, es precioso. Algunas personas dicen que tiene un aire a Praga sin tanta gente o a Paris sin el glamour. Creo que se acerca más al primero. Como la mayoría de las ciudades en aquella región geográfica se trata de un castillo en la cima de una pequeña montaña con el antiguo pueblo a sus pies. Obviamente, con el encanto de la mayoría de las ciudades europeas, se sitúa a lo largo de un río y cuenta, por la razón antes mencionada, con una serie de puentes.

¿Qué decir de las mujeres? ¿Realmente hay que entrar en detalles? No exagero al decir que no existen mujeres feas. Existen mujeres "x", simplemente no guapas, y mujeres increiblemente hermosas. Algunos suelen pensar en rubias por alguna extraña razón, las hay, pero las mejores son aquellas de pelo oscuro (como podrán constatar aquellos que hayan ido a cualquier ciudad de Europa del este).

Parecerían ser un tanto groseros, pero se debe, más bien, a su dificultad al darse entender en un idioma que no es el suyo (léase inglés). Una vez que se supera esa barrera de uno u otro modo, son bastante amables.

Su oferta gastronómica no es muy extensa. Se alimentan de carne (córdero y cerdo especialmente, creo) y pescado. Algunas cosas, como un filete de venado en salsa de cerezas, bastante memorables, pero algunas otras poco "endémicas". Los vinos... ¿Qué decir? Una amplia oferta, pero poca variedad. Distintos varietales de uva, pero la mayoría con aromas y sabores muy similares. Los vinos blancos están un poco más desarrollados. Los tintos se han desarrollado, en mi opinión, en cantidad, mas no en calidad. (Creo que lo que disfruto de los vinos mexicanos es lo contrario. Pocos, pero con experimentos muy interesantes y una gran variedad.)

Piran, Koper e Izola. Tres pueblos en la costa. Si uno va en busca de descanso, son lugares ideales para relajarse. Las "playas", sin embargo, son planchas de concreto o grandes rocas donde la gente debe tirarse al Sol. Uno puede disfrutar, sin duda, de una que otra "topless" bastante interesante. Piran, a pesar de ser el más pequeño, es el más bonito de los tres. Con sus callejones venecianos y su diminuta extensión, tiene un encanto superior al de sus otros dos contendientes.

Skocjanske Jame. Las cuevas de Skocjan son las grutas más largas del mundo. Miden más de seis kilómetros de longitud, aunque sólo pueden visitarse cerca de dos y medio. La primera parte no es nada más que una gruta normal, nada que no hayamos visto en otro lado. En la segunda parte se incorpora un río, por lo que el esenario es, quizá no excesivamente impresionante, pero muy bonito, sin duda.

Mi conclusión, después de esta brevísima descripción de una serie de impresiones, se convierte, más bien, en una interrogante. ¿Por qué el mundo no visita ese país, parte de la Unión Europea? Ni siquiera lo ubica en un mapa. (Aunque después de conocer una anécdota curiosa, en la que la gente confundía, o confunde, Austria con Australia, al grado de llegar a fabricar playeras con la leyenda "There are no Kangaroos in Austria", no me sorprende demasiado que no ubiquen a Eslovenia.) Es, sin duda, un país que vale la pena visitar.

viernes, 22 de junio de 2007

Ex-Yugoslavia

El día lunes (25 de junio) tomaré un avión con destino a la ciudad de Londres. Ahí pasaré tres semanas, durante las cuales espero no me extrañen demasiado. Estaré prácticamente muerto, pues haré visitas esporádicas a la internet, pero no pretendo destinarle demasiado tiempo (quizá en una o dos ocasiones).

De esas tres semanas, una la pasaré en Eslovenia. Espero que ninguno de ustedes tenga la misma reacción de cierta intendente de Gandhi al preguntarle por una guía de dicho país ("No, creo que no tenemos." (5 segundos después) "Y, ¿eso dónde queda?"). No tengo la más remota idea de por qué decidí visitar dicho lugar. Podría decir que las eslovenas tienen fama de ser mujeres bastante hermosas, pero creo que no incidió mucho en la decisión. Simplemente navegué por la red y llegué a una página de varios pueblos eslovenos. No tengo la más remota idea de su historia, de su cultura, de su lenguaje, de su economía... en fín, de nada. Creo que esa es la parte atractiva del asunto. Normalmente viajamos a lugares a los cuales tenemos cierta afinidad. Éste, definitivamente, no es el caso.

Debo aceptar que estuve tentado a visitar Salzburgo (por chocolates de Mozart) para tener un pretexto de cercanía para visitar, una vez más, Viena. Tampoco me pregunten por qué amo a esa ciudad, sólo podría contestar que por sus cafés y por cierto amor a primera vista. Después decidí buscar países, de preferencia al este de Europa, productores vinícolas. Austria seguía estando dentro, Hungría vino a mi mente de inmediato; pero, por alguna extraña razón, aunque quisiera conocer Budapest, no me atrajo en esta ocasión. Me topé, entonces, con Eslovenia.

Con una capital, Ljubljana, con menos de 500,000 habitantes, ya imaginarán el resto de los pueblos. Produce vinos, es desconocido, tiene influencia italiana y austro-húngara... mujeres hermosas (al menos eso dicen)... ¿qué podría sonar mejor? Algo, sin muchos fundamentos, me hizo suponer que sería más barato que otros lugares de Europa. Fue, básicamente, una decisión más pasional que racional.

Ire un par de días a Ljubljana, luego me desplazaré a un puñado de pueblos costeros: Piran, Izola y Koper (ni siquiera sé cómo pronunciar ninguno de esos nombres). Visitaré un par de grutas, un castillo, con suerte (si consigo rentar una bicicleta en alguno de esos pueblos) algunos viñedos... Después abandonaré Eslovenia por un sólo día para visitar Zagreb, la capital de Croacia. Espero que un día me dé tiempo suficiente para conocer ALGO de dicho lugar. Tampoco es muy grande, por lo que me mantengo positivo al respecto. Después de eso volveré, finalmente, a Londres, donde quizá me haga más falta el tiempo a pesar de tener 10 días.

No les ofrezco nada de Eslovenia pues, como dije, no tengo la más remota idea de nada, lo cual incluye el desconocimiento de cualquier tipo de "souvenirs" que ofrecer (aunque, quizá aunque lo supiera y pudieran pedírmelo, no les traería nada, ja). Lo único que sé sobre dicho país es que, a mediados de siglo, se juntaron en lo que después, hasta la época de Tito, sería llamado Yugoslavia y, recientemente, volviéronse a separar. Sé que producen vinos. Sé que colinda con Italia, Austria, Hungría y Croacia... Creo que es todo. Espero, sólo espero, poder contarles algo más al respecto a mi regreso.

domingo, 17 de junio de 2007

ocho

Éste es, en teoría, un juego. Digo "en teoría" pues me parece que hablar de uno mismo es cosa peligrosa. A pesar de ese riesgo, decidí intentar "jugar". He aquí mis, buenos o malos, ocho puntos descriptivos.


1. Me encantan aquellos placeres de la vida que requieren, no necesaria pero sí aconsejablemente, mayor estudio para su conocimiento y disfrute. Entiéndase por ello la cocina, los puros, el café y, especialmente, el vino. Esto me lleva a particularizar un segundo punto.

2. De un tiempo relativamente reciente a la fecha, por causas casi meramente aleatorias, he desarrollado una fascinación por el vino (tinto especialmente) que me ha llevado a pensar, más seriamente de lo que cualquiera de ustedes pueda suponer, en ir en un futuro cercano (terminando el ITAM sería una buena oportunidad) a Baja California a estudiar enología y a establecer, en un futuro no tan inmediato, unos viñedos y, obvia y consecuentemente, a fabricar vinos.

3. Me aburro rápidamente de lo que hago. Quizá por inquietud, quizá por mera desidia, no duro mucho tiempo en una misma cosa. Son pocas las cosas que me apasionan perpetuamente. ¿Signo de dinamismo y evolución o de simple inconstancia? Aún no lo sé, aunque me gusta pensar que es evolución. Incluso un libro, si siento que no estoy avanzando o que no está llegando a ningún lado, me aburre rápidamente.

4. Me siento, con relativa frecuencia, atrapado en un mundo que me desespera. Quizá me desespere mi familia por mero temor a terminar pareciéndome a ellos más de lo que quisiera: bromas malas y repetidas, pláticas sin sentido (esas ya las padecen quienes intentan hablar conmigo), comentarios absurdos, anécdotas conocidas contadas una y otra vez, ...

5. Me "hago pendejo", como me dijo alguien a quien quiero mucho hace poco. Me doy cuenta de más cosas de las que la gente cree, incluso cuando pretenden "pendejearme", pero me da exactamente igual. Sé que debo hacer cosas que no hago y pienso cosas que no digo. Una coraza de "excesiva bondad" me hace decir lo que los demás esperan escuchar. Espero, en verdad, cambiarlo pronto; aunque las consecuencias pueden ser muy negativas y me asusta.

6. Soy, básicamente, un miedoso. Es fácil confundirlo con hueva y con bondad; pero, aunque algunas veces se trata, efectivamente, de lo anterior, suelo evitar los conflictos por temor. ¿Temor a qué? A cualquier cosa. Al mero conflicto. A mi complejo de inferioridad-superioridad.

7. Soy un chillón. Muchos, probablemente, no me han visto llorar; pero, quienes me conocen de cerca y a profundidad, me ven berrear por cualquier cosa. Por suerte, creo, eso ha cambiado un poco últimamente.

8. (Para reducir la tensión en el ambiente) Me encanta la sopa de coditos con crema, mayonesa, cebolla, pimienta y jamón. Le he encontrado un gusto excesivo a mi licuado (originalmente parte de mi dieta, pero quizá haya llegado para quedarse) de pera, avena, miel y agua.


Isabel Zapata Morales ha acaparado a la mayoría de los lectores de mi blog que cuentan con un blog propio. Por ello encomiento a Carlos Martínez y a Nuria Valenzuela para continuar con esto y a cualquier lector esporádico que guste hacerlo.

NOTA: He titulado esta nota con el mismo nombre que le dio IZ como un tributo a su texto y por darle continuidad a todo esto.

Mal día

Hoy parece, sinceramente, ser un muy mal día.
La clínica Mayo, que no es una clínica patito, ha publicado los siguientes descubrimientos:
- Los huevos incrementan el colesterol en la sangre. Aunque esa, creo, no es novedad.
- Las nueces, de cualquier tipo (incluyendo los cacahuates, que no son propiamente nueces), ingeridas en pequeñas cantidades, pueden ayudar a disminuir el colesterol y a mejorar la salud cardiovascular.
- La canela ayuda a disminuir el azúcar en la sangre en personas diabéticas (supongo que en las no-diabéticas también) y puede llegar a presentar beneficios en los niveles de colesterol (aunque dos estudios distintos, donde varía la presentación de la canela -en polvo o extracto-, arrojan distintos resultados).
- Desmiente la teoría de que el ajo tiene los mismos beneficios.
Hasta ahora se preguntarán, con justa razón, ¿qué rayos vuelve a éste un mal día? Bueno, pues simple y sencillamente lo siguiente:
- El café, en especial si no es filtrado (osea si no es una cafetera eléctrica sino una de las llamadas french press o un espresso y similares), ¡incrementa el colesterol en la sangre!
Por un lado se presentan sus supuestos beneficios y ahora, por el otro, se incrementan sus supuestos efectos negativos. Yo, personalmente, prefiero quedarme con los beneficios.
Pero algo tenía que salvar el día y, ¡vaya que lo salva! Creo que es algo ya sabido, pero es bueno recordarlo, en especial en un día como éste.
- El vino tinto, gracias a una sustancia llamada reservatrol, elevan los niveles de lipoproteínas de alta densidad (el colesterol "bueno"), disminuye la presión sanguínea, inhibe la formación de cuágulos en la sangre y previene los daños arteriales causados por altos niveles de colesterol "malo".
Hagamos caso omiso de esas poco sabias palabras descalificando al café y brindemos por los abundantes beneficios del vino tinto.

viernes, 1 de junio de 2007

Anti-Social

No sé qué hago y no sé qué hacer. La vida no parece tener nuevas emociones. Podrá estar plagado de novedades, pero no de emociones. Nada es lo que llegó a ser. Todo ha perdido su sentido.

La gente me da asco, más allá del sentido literario, incluso físicamente. Vivo en un mundo sucio, plagado de hormonas grasosas, sucias, malolientes… Aún las personas a las que quiero me causan esa misma sensación. Yo debo bañarme cada mañana o, en caso contrario, quedarme en bata, en mi casa. Vestirme sin haberme bañado me da una sensación de suciedad incontrolable.

Día tras día me aburre más platicar con la mayoría de la gente. Mis padres me desesperan. Amigos me desesperan. Yo me desespero. Nadie sabe y nadie entiende nada. Todos presumen de hacerlo; pero, en realidad nadie me comprende, nadie se comprende, yo no me comprendo y yo no comprendo a nadie.

¿Por qué ha perdido todo su sentido? Porque los libros no tienen sabor, los cines no tienen cine, los teatros no tienen público. El sexo me aburre. Mi mente necesita perderse y volar, pero atada a algún pensamiento al cual perseguir. La mota carece de libertad, sólo brinda un confort momentáneo. El alcohol. Podría beber eternamente; pero, ¿qué sentido tendría eso? El ejercicio ayuda, sí, a desahogarse, mas no vislumbra un fin. Sólo tengo dos fieles compañeros: el café y la cocina.

Ver humear el café dentro de la taza es, por sí mismo, una delicia. No verlo (cuando un vaso de cartón con una tapa plástica lo impiden) permite redescubrir su sabor a cada trago. Imaginar los olores y los colores de la cocina es algo fuera de toda proporción. La desidia frustra mi motivación a cocinar; pero, la simple imagen en mi mente de todos esos ingredientes es una belleza. Yo, entonces, me resumo a esperar el momento en el que pueda degustar una de esas delicias supremas acompañada de una inigualable copa de vino (tinto, sobra decirlo).

He vuelto a aquellas etapas de mi vida en las que simplemente sueño vivir apartado del mundo. Una cabaña de un solo cuarto, con una terraza o un pórtico, en un bosque, frente a un lago, cerca de un pueblo tranquilo donde un pueda abastecerse, suele ser una opción recurrente. Escribir, perder el tiempo soñando, perder el tiempo viendo, perder el tiempo pensando, perder el tiempo, preparar café, cocinar, ¿qué más haría falta? Un poco de música clásica tal vez.

Alejarse del mundo y dejar al mundo en paz. Eso es lo que hay que hacer.